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Lleyton Hewitt - El Guerrero

DEUCE Abierto de Australia 2012

Lleyton and Bec Hewitt, December 2011© Getty ImagesLleyton Hewitt y su esposa Bec, en el Newcombe Medal 2011 en diciembre.

Desde que Lleyton Hewitt se convirtió en el clasificado más joven en el Abierto de Australia en 1997, han competido con un deseo incomparable. DEUCE repasa los puntos más altos de su carrera y el deseo que lo inspira al acercarse a su 31er cumpleaños.

Algunos dicen que nació con un poco de sangre mestiza, mientras otros sostienen que Lleyton Hewitt podría ser el mayor competidor que el deporte haya presenciado. Durante su carrera Hewitt ha forjado una reputación de superar constantemente los desafíos contra viento y marea. El ex No. 1 del mundo siempre ha sido especial, incluso desde pequeño.

“Mi primera impression de Lleyton la tuve cuando tenía 12 años”, recuerda Darren Cahill. “Sus padres querían una mirada distinta y me consultaron a mí. Luego un día tocaron a mi puerta y estaba este pequeño niño con su gorro hacia atrás, shorts largos y un bolso que contenía como ocho raquetas. Lo miré y le dije, ‘¿Estás listo para ir a jugar?’ Simplemente pasó al lado mío, cruzó la casa y se dirigió directo a la cancha en mi patio. Jugamos cerca de tres horas y lo único que quería era jugar sets”.

"Su primera aparición fue inesperada".

En los próximos tres años, Hewitt desarrollaría un estilo que incluía una defensa que parecía una fortaleza que contenía golpes duros de forma constante con la tenacidad característica de un luchador enjaulado. Luego Hewitt trabajaría con tu mente, haciéndote dudar y obligándote a correr tanto que terminabas en ruinas. Muy pocos podían soportar el castigo y los que estaban menos preparados buscaban intentos desesperados de tiros forzados casi siempre errados. La única diferencia entre Hewitt y una barrera de cemento es que Hewitt tiene un corazón.

Hewitt, Miami Beach, March 1998“Había entrenado con él en la previa de Adelaida”, recuerda Mark Woodforde. “Pero no había nada en sus golpes que me hiciera pensar que estaba listo para ganar un torneo. Luego lo enfrenté en segunda ronda y en el tercer set me lesioné una pierna. Recuerdo haber pensado cuando salía de la cancha que Lleyton Hewitt de alguna manera había forzado esa lesión al castigarme de forma brutal por toda la cancha y obligándome a hacer todo el trabajo”.

En la casa de Hewitt en Adelaida, un gran poster de Andre Agassi cuelga en la muralla de la pieza del pequeño Lleyton. Uno podría pensar que el pasar largas noches viendo la figura de héroe en su pared hubiera intimidado a Hewitt de 15 años cuando se midió cara a cara con Agassi en semifinales de Adelaida 1998. “La primera aparición fue inesperada”, dice Tony Roche. “El vencer a Hewitt que ya era un tremendo jugador, creo que todos se dieron cuenta que (Hewitt) era algo especial”.

Para Woodforde y Cahill, casi tan impresionante como su triunfo en Adelaida fue lo que vino.

“Aún cuando había ganando un torneo no ingresó automáticamente al Top 100”, recuerda Woodforde. “Luego pasó casi seis meses o incluso más viajando por el circuito. Estaba un poco bajo el alero de Tony Roche pero aún con Darren (Cahill). Estaba en Europa intentado disputar los torneos donde estaban Pat Rafter  y Mark Philippoussis. Y se levantaría a primera hora de la mañana para conseguir una cancha de entrenamiento. Y había veces en que ni siquiera ingresaba a las clasificaciones. Así que Roche lo puso como un compañero de prácticas para cualquiera que lo necesitara. Estaba cuatro o cinco horas en la cancha ayudando a entrar en calor a tipos que competían. Todo el tiempo estaba trabajando en su juego, desarrollando su base y mirando a los tenistas top. Estaba dispuesto a hacer el sacrificio. Ahí es donde me di cuenta que sería algo especial”.

"No le teme a nadie".

“Un par de semanas antes de defender su título en Adelaida jugó un Challenger en su último torneo del año en Perth”, dice Cahill. “En un par de semanas perdería la mayoría de sus puntos de Adelaida. Si no le iba bien caería cerca del puesto 300. Era el principal sembrado en Perth y el gran objetivo de todos. Tenía mucha presión encima la cual manejó de forma increíble. Ganó el singles (v. Mark Draper 6-4, 6-4) y el dobles. Y regresó a la final de la Adelaida (perdió con Thomas Enqvist 6-4, 1-6, 2-6). Ahí es cuando supimos que era un jugador de primera clase”.

Aunque su ídolo era Agassi, su parecido con otra estrella estadounidense, Jimmy Connors, es la que llamó la atención de los especialistas de tenis. Y al igual que Connors, el estilo desafiante de Hewitt con su grito de ‘VAMOS’, lo puso en los extremos de amor u odio para la gente. Especialmente en casa, donde tenía que llenar los zapatos dejados por Rafter.

“Cada vez que te ubican en la categoría de tipos como Jimmy Connors es fantástico”, dijo Hewitt a DEUCE. “Es uno de los más grandes que ha existido. Pudo jugar por tantos años a un nivel tan competitivo de tenis a través de muchas generaciones y obviamente tuvo una carrera destacada”.

Dice Roche, “Los australianos tienen la reputación de tirar hacia abajo a sus propias figuras. Todos tienen a sus detractores, pero hay muchos más que apoyan”.

Fue la dedicación de Hewitt a Copa Davis y la disposición de dejar sangre en la cancha cada vez que representaba a su país la que eventualmente le permitió ganarse a sus detractores.

Hewitt, Rafter, Newcombe, July 2000“Cuando John Newcombe y yo tomamos el equipo de Copa Davis”, comenzó Roche, “comenzamos con Lleyton cuando sólo tenía 15 años en Sydney. A través de los años nos ha dado tantos momentos memorables, la serie ante Estados Unidos en Boston (Longwood Country Club, Chestnut Hill, 1999) justo después del US Open se me viene a la mente. Lleyton ni siquiera estaba en el equipo y ya había viajado de regreso a Australia cuando Philippoussis se lesionó la rodilla. Le pedimos (a Hewitt) que volviera y jugó su primer partido de Copa Davis ante Todd Martin, que era un muy buen jugador en ese momento, y le ganó.

“Luego ese partido en España (Palao Sant Jordi, Barcelona 2000)”, sigue Roche, “donde había 20 mil españoles gritando y que querían la vida de Hewitt y venció a Albert Costa en cinco sets. Lleyton estaba enfermo durante esa serie y ganó el partido con puro corazón”.

“No le tiene miedo a nadie”, dice su ex entrenador Cahill. “Lo puede poner en el peor ambiente del mundo, ante el rival más difícil del mundo y está listo para el desafío. Y si hay alguien que va a luchar hasta el final, que peleará hasta la muerte, Lleyton estará dispuesto a eso”.

Cuando Hewitt venció a Pete Sampras para ganar el US Open 2001, es seguro decir que hubo más de algún brindis con cerveza helada en su país. “El ganar el US Open significó mucho para el tenis australiano”, dice Roche. Para John (Newcombe) y yo fue algo muy especial”.

Hewitt, Sampras, New York, September 2001“Su victoria en el US Open fue una de los mayores, sino el mayor momento en mi carrera tenística”, confiesa Cahill. “Estoy agradecido por haber sido parte del equipo de Lleyton. Tuvimos algunas discusiones antes del US Open sobre su lugar en el juego. Estaba seis o siete en el mundo y había tenido algunas buenas actuaciones en ciertos torneos pero aún no daba el gran salto. Y antes del US Open, el mejor entrenamiento posible que tuvimos fue en New Haven. Por lo que para mí la gran oportunidad era justo antes del torneo. Luego tuvo la dura batalla ante Andy Roddick en cuartos, venció cómodamente a Yevgeny Kafelnikov en semifinales y llegó a la final ante Pete con confianza en sí mismo. El verlo lograr eso como amigo, como entrenador y casi como un hermano mayor fue un gran momento”.

Para entonces el mundo del tenis había aprendido algunas cosas sobre Hewitt. Específicamente, que no le pega pesado o fuerte a la pelota. Su servicio es bien colocado pero no es para nada considerado un arma. Tiene una excelente volea, pero sólo sube a la red cuando hizo todo el trabajo. Tiene el corazón del tamaño de un león y una cabeza tan dura como un martillo. Y voluntariamente quedaría de rodillas en el suelo si significa una diferencia entre ganar y perder. Ahora con su apetito despierto y con los triunfos sumándose a sus espaldas, Hewitt entró en su zona. “Lleyotn Hewitt estuvo increíble en ese tiempo específico (2001 o 2002)”, dice Rafter. “No había nadie a quien no pudiera vencer. Y en Copa Davis simplemente era sensacional”.

Hewitt le daría otro momento estelar al deporte australiano al ganar Wimbledon en 2002. “Tuve que lidiar con mucha presión ya que era el principal sembrado para el campeonato”, comenta Hewitt a DEUCE. “Y la forma en que lo superé, especialmente venciendo a Henman en semifinales ante toda su gente y luego obviamente barriendo a Nalbandian de forma excelente en la final. Fue un sueño hecho realidad y estoy orgulloso por la forma en que manejé esos nervios y las expectativas”.

"Lleyton lo dio todo en cada desafío que enfrentó".

Bernard Tomic, el No. 1 de Australia hoy en día, recuerda, “Vi sus partidos de Wimbledon por la televisión. El ver a Lleyton en esa etapa te hacía querer ser como él y jugar de esa forma los partidos importantes algún día”.

Ha sido considerado uno de los mejores puntos en la historia del tenis. Acorde con lo que se esperaba de un duelo entre dos campeones. Aunque Roger Federer ganaba fácilmente el encuentro en el BNP Paribas Open de Indian Wells en 2005, eso no impidió que Hewitt luchara hasta el final. Roger Rasheed era el entrenador de Hewitt entonces.

“Lleyton ni siquiera iba a entrar a la cancha porque estaba con mucho dolor”, dice Rasheed. “Tenía un creciente problema en un pie que lo mantuvo fuera de las canchas por las siguientes cuatro semanas. Pero no quería decepcionar a la gente porque la cancha estaba llena. Él (Hewitt) estaba tan mal que ni siquiera calentó antes del partido”.

Hewitt vs Federer, Indian Wells, March 2005Le tomó a Hewitt un primer servicio, once reveses cruzados, siete derechas, dos cortas, dos globos, un remache y una volea lanzándose al aire para ganar el punto. Diablos, Federer debió sentir como si hubiera sido empujado a un infierno contra el Diablo. Cuando el punto terminó, ambos fueron premiados con una ovación de pie, como si fuera dos guerreros ensangrentados.

“Lleyton dio todo en casa desafío que enfrentó”, dice Rasheed. “La principal cualidad que tenía es que cuando se presentaba un momento importante, había veces que siempre estaba presente y con todos los sentidos puestos. Lleyton se motiva con la competición y la adrenalina que le entrega, pero más importante su amor por el tenis. Su mente está preparada para la alta competencia que requiere una gran autoestima y un gran deseo de trabajar. Queríamos igualar su talento con una ética de trabajo impecable que creo que sólo muy pocos podían igualar en esa época”.

Como todos los grandes campeones, sus carreras son forjadas también por dolorosas derrotas. Para Hewitt, perder la final del Abierto de Australia 2005 ante Marat Safin debe haber sido devastador, considerando lo mucho que lo deseaba y lo cerca que estuvo. “Luego de la final estaba destruido, al igual que todos nosotros”, asegura Rasheed. “Jugó con todo su corazón y llevó un importante peso durante la campaña veraniega en Australia. Puso todo lo que tenía dentro y fuera de la cancha durante tres meses hasta ese momento, y no faltó nada excepto la victoria”.

Con 30 años y No. 180 en el Ranking ATP South African Airways 2012, el sol ha comenzado a descender lentamente en la carrera de este orgulloso campeón. Pero coherente con su espíritu, Hewitt se niega al retiro. Sigue recorriendo el duro camino y dejándolo todo en la cancha de tenis.

Hewitt, Sydney, January 2012 “Una de las cosas que me frustra es cuando la prensa pregunta, ‘¿Por qué sigue jugando?, ¿No se debería retirar?’”, dice Rafter. “Creo que Lleyton quiere jugar aún cuando este mil en el mundo, bien por él. Es lo que le gusta hacer. Quiere estar ahí afuera y seguir”.

“Lleyton es especialista en los grandes partidos”, dice Roche. “Un luchador probador que se levanta del piso y vuelve aún más fuerte al día siguiente. Los últimos tres años han sido muy duros para Lleyton. Es muy difícil empezar y parar y empezar y parar otra vez. Aún lo desea, y aún cree que puede competir contra los mejores jugadores, pero tiene que estar sano”.

Si el tenis fuera un juego de Guerra, tendrían que cortarle las dos piernas a Hewitt para lograr frenarlo. Con dos operaciones a la cadera en los últimos cuatro años, eso es prácticamente lo que ha sucedido. Aunque las piernas de Hewitt estén más débiles, su corazón de león sigue tan fuerte como siempre. Y considerando que sólo faltan siete meses para los Juegos Olímpicos y que se juegan en Wimbledon que ha conquistado anteriormente, uno se pregunta, ‘qué pasaría si el cuerpo de Hewitt lo acompaña’.

"Es un excelente estudiante".

“Sería increíble tener un nuevo comienzo en los Olímpicos”, dice Hewitt. “Wimbledon siempre es un lugar muy especial para mí; será único el jugar un torneo distinto en ese lugar. Pero obviamente cada vez que juegas por tu país es un gran honor”.

Si Lleyton Hewitt puede tener una campaña destacada más en el All England Tennis Club, ¿qué tan fuerte sonaría ese ‘VAMOS’ en su tierra natal?

LO QUE TIENE QUE DECIR SOBRE HEWITT

Roger Rasheed: “Diría que un deportista como Lleyton es oro. Sólo ha dado lo mejor y su compromiso total al deporte y representando a su país. Siempre fue una inspiración y alguien como yo aprendí tantas cosas de él y me ayudó en muchas formas a mejorar como entrenador”.

Hewitt, Cahill, London, July 2007Darren Cahill: “Es un estudiante increíble. No creo que haya alguien mejor en cuanto a procesar información, ejecutarla luego en la cancha y volver a ti para comentar lo que cree que funcionará y lo que no resultará y cómo es interacción funcionaría ante distintos tipos de rivales. Y sabe que si le das algo de información sobre un tipo de jugador seguramente no servirá contra alguien distinto. Es muy bueno en el trabajo de usar la información que le permitirá llegar al éxito ante distintos tipos de jugadores”.

Nathan Healey: “Tuve la fortuna de trabajar con Lleyton y aprendí mucho en el año y medio que estuve con él. Esa experiencia me ayudó a ser un mejor entrenador. Fue fantástico trabajar con Lleyton y nunca cuestionó mis ideas o conceptos. Un par de historias que se me vienen a la cabeza fue una partida de billar en su casa de Adelaida. No dejaba que se le escapara ningún juego, completamente concentrado todo el tiempo. También organizó un torneo de bolos con sus amigos más cercanos, consiguió un trofeo, uniformes e incluso mandó a hacer ¡bolos especiales! También hemos tenido muchos desafíos de golf y siempre sería muy determinado y competitivo en cada golpe”.

Pat Rafter : “Determinado. Tenaz. Un Bulldog”.

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